-no se me ocurria qe regalarte- murmuro. -no hacia falta qe me regalaras nada. ella tampoco presto atencion a esa respuesta i comento: -tenia qe ser algo util i no demasiado grande; de lo contrario no podrias llevartelo. el se aventuro a mirarla. no estaba llorando; esa era una de las cosas qe mas lo maravillan de ella; qe casi nunca lloraba. el suponia qe tener seis hermanos varones la habia curtido. ella se le acerco un poco. -i entonces pense qe me gustaria regalarte algo qe te ayudara a acordarte de mi, por si... no se, por si conoces a alguna chica cuando estes haciendo eso qe tienes qe hacer. -me temo qe ahi afuera no voi a tener muchas oportunidades de conocer a nadie, la verdad. -eso era lo unico qe necesitaba oir- susurro ella, i de pronto lo beso como nunca hasta entonces. el le devolvio el beso i sintio una felicidad qe no podia compararse cn nada, un bienestar mucho mayor qe el producido por el whisky de fuego. sintio qe ella era lo unico real qe habia en el mundo: ella, su contacto, una mano en su espalda i la otra en su largo i fragante cabello...